Esta hermosa parte del mundo que tanto he soñado refleja mi visión de la vida. Como mujer y madre, he dado un significado tangible a ese optimismo que veo cada día en los ojos de mis hijos, y en esta realidad he encontrado lo que da sentido a cada día. Aquí, el paso del tiempo no importa, al igual que cualquier necesidad: el placer de conformarse es normal, porque desde el amanecer hasta el atardecer todo lo que te rodea es como una postal indescriptible. Precisamente por esta razón, he querido dar a las habitaciones los nombres de tres elementos tan esenciales.
AIRE: porque se quedarán sin aliento ante los paisajes que la naturaleza nos ofrece. Olviden el invierno clásico o el otoño lluvioso.
TIERRA: cuando se encuentren suspendidos entre el mar y el cielo, a lo largo de los senderos del interior, el esfuerzo se convertirá en una alegría compartida.
AGUA: lugar donde todo comenzó. Somos parte de ella, así como el color de los ojos de mi primogénita Vittoria, que me recuerda lo profundo y frágil que es el mar.
Vivo en el último piso...el FUEGO es la pasión que me ha impulsado a vivir aquí. Agradezco a mi esposo Michele por su apoyo y por compartir todo conmigo, a mi mamá por estar cerca y ayudarme, a mi papá que tal vez ya ha formado parte de esta vida y quiere revivirla.
DEMIVIE para Edoardo, mi pequeño hombre, Michele, mi esposo, Vittoria, mi primogénita.
Y...Yo soy Rebecca. Sean bienvenidos.